Intervención previa al Pregón de la Feria de Pozoblanco 2016

pregon-1

Señoras y señores,

Muy buenas noches y bienvenidos al Teatro Municipal El Silo que este mes está de cumpleaños. Han pasado ya 10 años desde que José Luis Amor y Juan Salamanca convirtieran un degradado silo de pienso en esta majestuosa obra que cambió para siempre muchas cosas en nuestra ciudad.

¡Felicidades!

Saludos a don Bartolomé Pozuelo Calero, ilustre pregonero de nuestra Feria. Buenas noches y muchas gracias por aceptar nuestra propuesta como pregonero de este año. Hay quien piensa que tu designación es por aquello de dejarlo todo en casa, entre Pozuelos. Algunos lo tenían tan claro que hasta en el Libro de Feria te han colocado mi segundo apellido.

Como para decir que nos hemos conocido hace un rato, no se lo cree nadie…

Tu designación es más que merecida y en ello nada tiene que ver  el apellido. No solo el imponente curriculum pesa a la hora de elegir un pregonero, sino también llevar a Pozoblanco por bandera donde quiera que uno esté, por muchos años que lleve fuera.

Y don Bartolome Pozuelo Calero cumple con todos los requisitos para ser un merecidísimo pregonero. Mis felicitaciones, Bartolome.

Disfruta de esta noche y saborea con intensidad nuestra Feria, tu especial Feria de este año.

Compañeros de corporación, autoridades, invitados, amigos, amigas… Muy buenas noches.

Está precioso el escenario, gracias, Magdalena, por cuidarme tan bien.

Los que me conocéis sabéis que suelo aprovechar las grandes ocasiones para hablar de cosas importantes e intento dejar los mensajes de carga política para cuando corresponde.  Y hoy, sin duda, es una de esas grandes noches, de esos días en los que nuestra ciudad se viste de gala.

Don Javier Fernández Alameda, buenas noches.

(Suena Imagine)

Qué temazo. John Lennon empieza la canción diciendo:

Imagina que no hay cielo,
es fácil si lo intentas.
Sin infierno bajo nosotros,
encima de nosotros, solo el cielo.
Imagina a todo el mundo.
viviendo el día a día…
Imagina que no hay países,
no es difícil hacerlo.
Nada por lo que matar o morir,
ni tampoco religión.
Imagina a toda el mundo,
viviendo la vida en paz…
Imagina a todo el mundo,
viviendo la vida en paz…

Un día de este verano en Grecia, mientras me limpiaba el sudor y las lágrimas, me hacía una pregunta que antes o después preocupará a cada individuo de este planeta: ¿Para qué estoy aquí?

Pero no para qué estoy aquí en Grecia a 50 grados, pasando fatigas cuando podía estar en la playa con un mojito disfrutando de la vida, no. No era un por qué, era un para qué.

Detrás de un para qué siempre hay un valor y yo en ese momento quería saber cuál era el valor que había dentro de mí y que me había llevado hasta allí.

pregon-2

Después de un rato de meditación llegué a la conclusión de que igual no era un sólo valor. Seguramente eran varios, y que ese conjunto de valores me los había dado Pozoblanco.

¿Era raro que hubiera tenido un impulso interior para me hubiera llevado a cambiar unas placenteras vacaciones por una dura labor de voluntariado cuando uno vive en un pueblo donde el voluntariado social es uno de nuestros principales pilares?

¿Cuántas asociaciones hay en nuestra ciudad que a diario atienden a personas que lo necesitan?

¿Cuántos ciudadanos de este bendito pueblo a diario, trabajan o colaboran para hacer más fácil la vida a personas con discapacidad o dependencia de cualquier tipo; personas que no tienen para comer —y hay quien les da de comer—; personas que tienen adicciones; personas que están solas y se les da compañía y cariño para que no lo estén; niños que vienen de Bielorrusia y se les da salud y cariño por doquier?

¿Cuántos profesionales sanitarios hay en nuestra ciudad que, a pesar de ver sus medios materiales y humanos reducidos, duplican esfuerzos personales para atender a todo el que lo necesite en Pozoblanco y comarca?

¿Y profesores? ¿Cuántos hay en nuestro pueblo que tienen la docencia como vocación y no solo como profesión?

Y las mujeres, ¿cuántas mujeres hay en nuestro pueblo que dejaron su futuro profesional, e incluso su desarrollo  personal, para atender, educar o cuidar a ascendentes o descendientes? Seguro que conocen a muchas… Y porque no tengo tiempo hoy, sino les hablaba de mi madre.

Cuando uno se cría en un pueblo en el que a diario pasan cosas como las que les acabo de contar, no es nada raro que el alcalde decida pasar sus vacaciones de verano como voluntario en un campamento de refugiados sirios.

pregon-3

Pero en esos días también me asaltaban algunos de los males endémicos de nuestra ciudad. Había momentos en los que ante mi pésimo inglés, sentía envidia, coraje y pensamientos negativos hacia compañeros voluntarios que se desenvolvían mejor que yo en determinadas situaciones.

¿Por qué sentir esa envidia o ese egoísmo en vez de sana admiración? Igual la respuesta también está en Pozoblanco.

Tal vez deberíamos reflexionar qué pueblo queremos para el futuro. Si el pueblo blanco y brillante que nos da los valores del esfuerzo, la solidaridad, la compasión, el conocimiento, la eficiencia, la excelencia, el compromiso social o el pueblo gris, muchas veces achacado al subsuelo granítico, y que en realidad nos lo da el egoísmo, la envidia y la mediocridad. El estar continuamente pendiente del vecino, de la empresa de al lado y no precisamente para celebrar sus éxitos, sino para criticarlo, hacerle la zancadilla, etc.

¿De quién depende el pueblo que tengamos en el futuro? ¿De nosotros como individuos? ¿O de nosotros como sociedad, si tenemos en cuenta que el 90 por ciento de nuestras actuaciones diarias parten de nuestra mente subconsciente?

Bonito tema de reflexión, ¿verdad?

Permítanme que les diga una cosa:

Sólo si usted o yo salimos de la mediocridad y transitamos por la senda de la excelencia, de la maestría, del arte —sea cual sea la disciplina en la que ustedes o yo hayamos dirigido la mirada— sólo así construiremos un Pozoblanco de valores y luz. Ello implica salirse de los márgenes de lo que los demás esperan de nosotros.

Llamadme iluso, pero seguiré luchando y creyendo en un Pozoblanco generador de valores extraordinarios. Porque conseguir ese objetivo únicamente depende de nosotros y eso es un paso muy importante.

Hay quienes viven plenamente, pero pronto son olvidados en el libro de la historia que otros decidirán. Pero están también aquellos que construyen un legado extraordinario para sí y para los que les rodean. Estos son quienes escriben la historia.

¿Qué os parece si empezamos a escribir una historia llena de éxitos y valores positivos para nuestros sucesores?

Cierro los ojos e imagino un pueblo de gente brillante y con unos extraordinarios valores sociales como los que hoy representa aquí Javier Fernández Alameda.

Terminaba John Lennon en esta canción diciendo:

Puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros,
y el mundo será uno solo.

Buenas noches, feliz Feria y muchas gracias.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Pozoblanco y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s